Ya no cuento el tiempo en segundos, ni en minutos, ni en horas.
Ni siquiera en días que no te siento.
Ahora lo cuento en acentos sobre tu espalda,
y poesía sobre tus labios.
Cuando te cuelas entre mis líneas,
o cuando eres paralelo a mí.
En las veces en las que te deslizas por mis dedos,
y en las que te agarras a mis cuerdas vocales.
Para hablar de ti.
Pero no quiero que se me escape tu nombre
por si lo encuentra cualquiera sin querer.
Y dudo que se pueda cuidar a alguien sin quererlo.
ERES IMPRESIONANTE!!
ResponderEliminarNo más que tú, mi vida.
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