viernes, 20 de septiembre de 2013

Ojos que no ven, corazón que sí

Ya no cuento el tiempo en segundos, ni en minutos, ni en horas.
 Ni siquiera en días que no te siento. 
Ahora lo cuento en acentos sobre tu espalda, 
y poesía sobre tus labios. 
Cuando te cuelas entre mis líneas, 
o cuando eres paralelo a mí. 
En las veces en las que te deslizas por mis dedos,
 y en las que te agarras a mis cuerdas vocales. 
Para hablar de ti. 
Pero no quiero que se me escape tu nombre
 por si lo encuentra cualquiera sin querer. 
Y dudo que se pueda cuidar a alguien sin quererlo.

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